El círculo, la línea y el tórculo

El círculo, la línea y el tórculo

Marcelino Cuevas. Diario de León / Llegar a la síntesis absoluta. Convertir un paisaje inventado en unas líneas geométricas básicas. Vivir intensamente en el minimalismo con gran economía de colores y formas. Y a pesar de ello, lograr unas obras artísticas que sorprenden y emocionan, no es precisamente sencillo. El artista madrileño Rafael R. de Rivera con sus Paisajes geométricos, que presenta en la galería Espacio E, lo consigue.

Rojos, negros y grises son los protagonistas cromáticos de las pinturas y papeles que muestra Rafael R. Rivera. «Para llegar a estas digamos conclusiones plásticas he realizado un largo recorrido a través de muchos años de oficio como grabador. He intentado mezclar el collage, la pintura y las técnicas de estampación para conseguir un trabajo que contenga todos estos elementos sin que el espectador llegue a percibir esta complejidad inherente en las obras. En mi trabajo conservo muchas influencias, pero especialmente la del Grupo El Paso, que representan una de las mejores muestras del arte en la segunda mitad del pasado siglo».

El mundo del grabado ha sido desde su nacimiento objeto de polémica, unos lo consideran en la primera división del arte y otros no tanto, pero sin duda es una forma enormemente válida para acercar el arte al gran público. «Pienso —dice el artista— que es una técnica muy importante. Es una pena que no se le otorgue la atención que merece, lo que ha llevado a que se esté perdiendo poco a poco una parte importante del oficio».

Valores y calidades

Rivera entiende el grabado, «su grabado» de una forma diferente. No trata de hacer obra seriada, de imprimir varios ejemplares de cada dibujo. Su trabajo como grabador en los papeles que muestra en Espacio E es el de emplear los troqueles, las presiones del tórculo, las planchas, para añadir valores y calidades a la obra, obras que en este caso son siempre rigurosamente únicas.

Otro dato importante de estos Paisajes geométricos es la economía de color. «Yo creo que dentro de cada uno de esos colores hay muchos matices y hay tonalidades ocultas. He reducido mucho la paleta, quizá influido por la pintura de El Paso, que contenía muchos blancos y rojos que calentaban el cuadro. En esa síntesis podemos encontrarnos con la realidad de la pintura española de siempre, con colores muy pardos, con algo de luminosidad pero también muy apagada en algunos aspectos».

En la muestra hay solamente una gran pintura, con mucho de matérica, y una importante serie de papeles. «Yo soy un enamorado del papel, me parece que es un lujo poder trabajar con él, sobre todo hoy en día con la gran cantidad de papeles llegados de todas las partes del mundo con los que podemos trabajar».

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