‘Disculpe que insista’ de Fernando Rey. Presentación en el Palacio del Conde Luna

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Lugar: Palacio del Conde Luna.

Hora: 12.00.

E. gancedo | león

Es el menos político de los políticos del gobierno autonómico y aún hoy no se atreve a asegurar si eso del todo bueno o del todo malo. Lo que está claro es que el muy independiente Fernando Rey, consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, es uno de los más pacientes, de los más flemáticos, de los menos tabicados a otras ideas y sentires de cuantos hacen política en ese país, y ese amor por la libertad lo lleva izando desde que era un chaval de 17 años: porque de esa época datan sus primeras columnas periodísticas, reunidas ahora en el libro Disculpen que insista, que hoy en el Palacio del Conde Luna presenta acompañado del alcalde, Antonio Silván; el director de Diario de León, Joaquín S. Torné; la concejala de Cultura, Margarita Torres; la editora, Paz Altés, y el presidente del Consejo Consultivo, Mario Amilivia.

—¿Se reconoce, aunque sólo sea un poco, en aquel chico de 17 años que empezó a mandar columnas al periódico?

—Pues sí, en cierto modo sí. Era un chaval con mucha ilusión, muy de izquierdas, que quería cambiar el mundo. No he cambiado en esa pasión por la educación, en esa creencia de que es la única herramienta para que los hijos de los trabajadores puedan progresar socialmente, de que una igualdad real pasa por una educación de calidad. Lo que sí he abandonado son las teorías conspiranoicas, todo eso de los complots de los ricos para hacerse con el mundo, eso sí que lo he superado.

—Pues aún hay mucha gente que cree en ellas…

—Pues sí, pero porque este mundo es tan complejo e inestable, tan difícil de entender, que las personas necesitan seguridad, explicaciones, y algunos se refugian en esas ideas fáciles. Pero intelectualmente, por supuesto, son teorías insufribles.

—¿Qué tipo de temas escribía al principio y cómo contempla la evolución de esos textos?

—En un principio eran temas jurídicos, sobre todo, también los había de política, instituciones, comunidades autónomas… Pero luego comprobé que me seguían pocos lectores. Y como para eso ya tenía a mis alumnos en cuanto profesor de Derecho, decidí abrir el abanico, dirigirme a capas un poco más amplias de la población. Por ejemplo, las columnas políticas envejecieron pronto y mal. Resultaban ilegibles una semana después. Y pasé a hablar de libros, películas, viajes… sucedidos, cosas de las vida, como cuando me robaron la cartera en el autobús. Eso sí, nunca he ido de «todólogo», de experto en cualquier cosa. Contra eso hay que estar alerta.

—Estas columnas de los viernes en ‘El Norte’, ¿le dan ocasión de expresar lo que en otros foros hubiera sido difícil?

—Bueno, quizá en estos momentos me encuentro más limitado por aquello de la prudencia, claro, pero en realidad yo, en mi faceta política, me siento con mucha libertad de expresión, nunca me he comedido ni me he tenido que comer ningún sapo. Esto sobre todo me permite reírme de mí mismo, que es algo estupendo. En Colombia dicen que los ángeles vuelan porque se ríen de sí mismos y han dejado caer todos los lastres. Yo empecé a escribir en el periódico siendo estudiante y ahora soy consejero de Educación… Y mira, otra cosa irónica que nunca he dicho en público: en aquella época la hoy sede de la consejería era un manicomio, y yo paseaba por estos claustros cuando venía a ver a un tío mío, en aquellas condiciones deplorables… Parece el destino.

—¿Mejoró un poco el lugar?

—Habrá mejorado, sí. Es discutible (risas).

—Al otro día, ¿había quien le felicitaba o puntualizaba por algo dicho en la columna?

—Pues sí, y eso es muy gratificante. Que si estoy de acuerdo, que si te has equivocado en este punto… esos diálogos son muy salutíferos. Yo me creo en permanente estado de aprendizaje, no he dejado de ser alumno un solo día de mi vida.

—¿Qué piensa cuando le comentan eso de que usted resulta «muy poco político»?

—En principio le veo un sesgo positivo. Pero ahora que paso gran parte del tiempo con políticos, veo que entre ellos hay mucha gente buena intentando hacer bien las cosas. Estaría bien que la gente se moviera más por los círculos políticos, quizá eso eliminaría ciertos lugares comunes falsos, muy arraigados.

—Estará orgulloso de los resultados alcanzados por Castilla y León en el informe Pisa…

—Estoy levitando pero con los pies en la tierra. Los resultados son muy buenos pero hay que decir que en ellos ha aflorado el trabajo bien hecho al menos durante quince años, que son los que tienen los chavales examinados… En mi caso no hay mayor honor que el de trabajar para los escolares de Castilla y León.

—¿Veremos alguna vez un auténtico pacto en educación?

—Ojalá. Precisamente se dan las condiciones ahora, en este panorama tan inestable. Hemos de huir de imponer modelos por la fuerza, no podemos permitírnoslo; aunque he de decir que el sistema educativo español es bastante estable, y por cierto, de impronta socialista… Pero no, no soy del todo optimista.

diciembre 17 2016

Detalles:

Fecha: 17 / diciembre / 2016
Hora: 12:00 - 14:00
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Lugar:

Palacio de Conde Luna

León, España

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Organizador

Ayuntamiento de León
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